domingo, 23 de enero de 2011

Boulder Trip por La Chapada Diamantina



Pasados unos días, ya de vuelta en casita, Roger y yo podemos analizar lo vivido durante dos semanas en nuestro viaje "Brasilian Boulder Trip" por la Chapada Diamantina, uno de los Parques Nacionales más impresionantes de Brasil, donde los pueblos, ríos, "selvas" y cascadas se dispersan a lo largo y ancho del mismo, surcando llanuras, montañas y cañones, donde existen algunos de los horizontes más increíbles que jamás había imaginado. A ver si soy capaz de hacer una crónica digna de tan increíble viaje.

[En vista de que no tengo cámara de fotos, he tenido que robar a Roi algunas de las que sacamos durante el viaje, he rebuscado otras de la peña con la que fuimos y alguna otra que me he robado de internete para ver si soy capaz de mostrar algo de los que os estoy hablando, mientras espero que me manden algunas de mejor calidad...] fuentes: Murilo Vargas, Carlim Primo Cachaça, Leonardo Boscolo, Claudia Heringer, Roger Mygga, Marcelo Alves Ferreira, Lili Espíndola, Daniel Mendes, Rafael Pimenta, y alguno más que no encuentro ahora.

El Boulder-Trip comenzó con una jornada de viaje bastante intensa desde Belo Horizonte (Minas Gerais) a Igatu (Bahía), cerca de 1500 km y 18 horas de las cuales las 3 ultimas se hicieron interminables, intentando localizarnos en el mapa, buscando carreteras y preguntando por un pueblo, Igatu, que parecía no existir...



Igatu es un pequeño pueblo que está incrustado, literalmente, entre un sin fin de rocas, próximo a un río de donde antiguamente se extraían diamantes. No debe tener más de 1000 habitantes y creo que estoy calculando muy por encima. Cuenta con varios Bares y restaurantes, de los que Roger y yo dimos buena cuenta, ya que estuvimos cerca de terminar la cerveza que tenían en un par de ellos, jajajajajaja!!!! y es que es lo que tiene viajar a un sitio como este en pleno verano, CALOR DE LA HOSTIA, HUMEDAD CONSTANTE y MILLONES DE MOSQUITOS 24 HORAS!!!! jajajajajajajajajaja..... Ahora me rio, pero se hacía bastante duro tener que escalar en estas condiciones, pero no obstante, el entorno y el grupo de hyper-motivados con los que íbamos hacían que la motivación fuera más fuerte que la agonía. jajajaja!!!!! y apesar de todo, siempre nos quedaba el BAR IGATU.







Volviendo a la crónica; a la mañana siguiente nos despertamos y ya comencé a ponerme nervioso viendo los blocones que rodeaban el pueblo y las casas con techos de roca o bloques que formaban parte de sus paredes.









Fanfa, que llevaba unas semanas ya en Igatú, vino a recogernos y a llevarnos a la casa que teníamos alquilada. Para qué decir más, mega-casa, al más puro estilo Gite de france de los de fonten, pero mejor, jajajajajajaja, y uno dice, ¿mejor?¿cómo? pues ahí van las fotos de la casa, bicho, yo cuando sea mayor quiero una casa asi!!!! jajajajajajajajajaja!!!!








Creo recordar que habían unos 5 bloques dentro de la casa, que iban desde 6a hasta 7b, increíbles.

Bueno, tras la presentación de la casa, nos fuimos al sector más cercano que hay, casi dentro del propio pueblo, pues las casas no quedaban ni a 20 metros del primer bloque. Había un buen puñado de lineas muy buenas ya abiertas por la peña que iban de V0 a V nosequé...aún no me aclaro, jajajajaja, pero creo que lo más dificil debía ser 7c.
Una cosa muy curiosa fue descubrir qué tipo de roca era la que estábamos escalando, unos decían que granito, otros cuarticito, y más tarde descubriríamos que también había conglomerado, asi pues, en una primera capa granito mega-fino, una segunda capa de cuarticito super-guapo y una tercera, muy a mi pesar, conglomerado.












Tras la primera jornada de bloque, con más motivación que otra cosa y más calor que un pollo en el horno, Roger y yo nos fuimos encaminamos para los dos sitios que se convertirían en los próximos días en nuestros pequeños santuarios, el BAR IGATU, para variar, y el RIO COCACOLA, como lo acabamos bautizando.



















Aunque no lo parezca el agua era limpia, y aunque no es directamente la que estaba en la botella, casi que se podía beber del tirón, jajajajajajajajajaja!!!!!

Llegó la noche y al igual que se repetiría en días posteriores, la "galera" iba buscando un sitio para tirar el crash y dormir hasta el día siguiente. Videos, música, cervecitas, comentarios de la escalada y risas serían el pan para cenar de cada día, pero quizás también sería la tortura que se repetiría también dia tras día, y es lo que tiene tener encerrado bajo el mismo techo a 17 personas, a cada cual más friky, de manera que el descanso se retrasaba hasta altas horas de la noche y el despertar se adelantaba alimentado por las ansias de algún que otro con exceso de motivación, jajajajajajajajaja!!!!! Yo acabé por irme a dormir al jardín con mi tienda del Decartón, que me hizo el apaño de puta madre ;-D





En los días sucesivos, los sectores más cercanos al río se convirtieron en lugar predilecto para la practica del búlder, la dispersión y la relajación de los integrantes del viaje. Quizás, según Roger, aquí era donde estaban los mejores bloques de los alrededores, cosa de la que no estoy del todo de acuerdo, pero el hecho de estar tan cerca del río hacía que ganaran muchos puntos y todo sea dicho, habían algunas líneas realmente increíbles, buenas posibilidades de seguir abriendo y muchos proyectos por encadenar.

























Tras varios días escalando en Igatú, hicimos una visita al pueblo más cercano, Mucugé.



Otro sitio que parece sacado de la mente más corrupta por la escalada, rodeado de roca hasta saciar la vista, incluso el cementerio del pueblo tiene un potencial increíble. Como dije en su día, me gustaría ser enterrado aquí, por si un día me despierto siendo un zombi y como ya estaré muerto no necesitaré crashpad, jajajajajajajajajajajaja!!!!!









Tras hacer las compras en el pueblo y hacer un poco de turisteo por el cementerio de Mucugé, nos fuimos a abrir un sector nuevo a las afueras del pueblo camino de Igatú. Líneas increíbles, desplomes de roca rojiza que me recordaban a mi añorado Albarra y una sobredosis de motivación animada por los focos de los coches que apuntaban sus luces hacia esas piedras tan locas.



















Mientras nosotros escalábamos en Mucugé, Roger se iba a blocar por Igatú con una peña de Sao Paulo que eran de puta madre. Tras blocar un poco, Bar Igatu, para no perder la costumbre, jejejejejeje!!!!














En los dias siguientes, más de lo mismo, Rio Coca-Cola, boulder bajo mucho bochorno y Bar Igatú. Un día hicimos una expedición bloquera buscando lineas más abajo, en dirección "Pernambuco" porque resultó un pateo infernal, con calor agobiante, muchísimo mosquito y para rematar la faena, CONGLOMERADO podrido que partía pegue tras pegue, lo que hacía imposible probar el mismo bloque que tu antecesor, jajajajajajajaja!!!!! Cuando llegamos abajo del todo encontramos una poza incríble de cocacola caliente, reposo y bañito tras la caminada y de vuelta buscando abrir todo lo que hemos ido viendo durante la bajada. Roger consiguió encadenar un par de bloques muy buenos en el Conglomerado podrido, cosa que me sorprendió, pues yo esperaba que tras el paso del polaco por ese sin fin de piedras mareantes, no quedara ni un solo guijarro para agarrarse, jajajajajajajajaja, pero no, me cagüen tó con mi polaco bruto ahí encadenando los bloques!!! OLE!!!! jajajajajajajajajajajja!!!!! Más tarde, huyendo del conglomerado de la muerte, nos fuimos corriendo a abrir unos bloques de rico cuarticito neto que habíamos visto cuando bajábamos, escondidos detras de una mata de árboles y arbustos. Tras una ojeada vimos que podrían salir varias líneas bastante buenas y después de cerciorarnos, no del todo muy bien, de que no hubiesen serpientes ni arañas venenosas comenzamos la limpieza. Los mosquitos nos atacaban ferozmente, pero gracias a un truco que nos habían enseñado conseguíamos ahuyentar los malditos insectos al menos durante un rato. El truco no es más complicado que el simple hecho de hacer una pequeña hoguera y quemar hojas verdes con el fin de crear una fumasa que repele los mosquitos, o bien, más sencillo, quemar un cartón de huevos, que resulta más rápido.
Tras generar el suficiente humo como para que nos enviaran un avión de extinción de incendios comenzamos a escalar. Habíamos limpiado todo de ramas y arbustos, pero en lo alto del bloque aún quedaban ramas de los árboles que nos rodeaban. Cuando Roger encadenó el primer bloque se arrastró literalmente por la mata arbórea. Ésto que cuento no tendría ninguna importancia si no fuera porque al día siguiente Roger me vino muy preocupado porque le había salido algo en el costado. Cuando se levantó la camiseta me quedé frío, resulta que tenía un moratón gigante negro como el carbón con dos perforaciones clarísimas, como la picadura de una serpiente o una araña gigante, que por aquí las hay y bastantes. tras preguntarle, me dijo que él no había sentido nada y que no sabía qué podía haber sido. Preguntamos a los locales y nadie supo adivinar de qué bicho era, pero todos apuntaban más hacia la serpiente que a otra cosa, y tras cerciorarnos de que el polaco seguía vivo, bicho polaco nunca muere, decidimos tomar el antídoto de levadura fermentada bien mezclada con Cachaza asesina, jajajajajajajajajajaja!!!!! No os preocupéis, el antídoto funcionó a la perfección, jajajajajajajajajaja, ya no se le nota nada, jajajajajaja!!!!!!





El descenso a las profundidades la la garganta de Igatú fue recompensado con varios premios: Bañito en una poza guapísima, vistas increíbles de la garganta, horizontes repletos de bloques y más bloques,...




















Ya en los últimos días celebramos el cumpleaños de Pedro, con churrasco y whisky para cenar y de postre con una papa infame del infierno bloques en la nocturnidad a partir de las 4 de la madrugada con Marabir, que me insistió en acompañarlo para probar un blocazo de 7c+ en el sector del río, y a escalar algunos bloques con Jorginho el Rasta.







Mucho, mucho café para bajar la papa, mucha fumasa para ahuyentar a los millones de mosquitos que intentaban sacarnos hasta la última gota de sangre y mucho, mucho sudor... Qué calor hace en este sitio bicho!!! Untaba las manos en magnesio y con frotarlas tres veces para quitar el exceso ya no quedaba nada de blanco en mis manos.... me llegué a desesperar. El blocazo ni mirarlo, si llego a tocar los cantos, ahí no se agarra nadie más hasta el año que viene, asi que a repetir algunos bloques próximos que ya tenía hechos, y a dejar abierto un bloque que estaba de proyecto y que me conseguí hacer gracias a la flexibilidad de mis piernas, empotre asesino de rodilla y a pillar una regleta que quedaba "a las Afueras de Tebujena", que ya no puedo decir en Pernambuco, que eso ahora está mu cerca, jajajajajaja!!!!! Le puse La Huella 7a.





...y nos fuimos a Lençois!!! Hasta pronto Igatú, volveré cuando haga más frío y esté más en forma... te enseñaré qué es lo que se cuece detrás de mi arqueo!!!! jajajajajajajaja!!!!

En Lençois encontramos una ciudad repleta de gente de todas partes de Brasil, reunidas allí con la intención de practicar cualquier modalidad de deportes de aventura, escalada, mountain-bike, senderismo, barrancos, etc... Mucho ambiente y muchas ganas de fiesta, jajajajaja.... La peña de aqui le llamaba Babilonia, pues todas las noches de Lençois en ésta época del año son días de fiesta, cachondeo y muchas ganas de juerga.
En la ciudad hay varios sectores de bloque, casi todos localizados en la ribera del río, donde te podías dar un buen chapuzón en las mil y una pozas y cascadas que se forman a lo largo de su curso. Roger y yo fuimos una noche a escalar tras un churrasco en casa de uno de los locales. Allí Fanfa nos enroló con que fueramos a hacer un bloque muy guapo en el sector del rio, y con la papa todos le hicimos caso, asi que nos fuimos con Marrabir, Jorginho, Peinado y Danicinho, junto con una peña de Brasilia y los colegas de Sao Paulo que habíamos conocido en Igatu, a probar la roca de Lençois. Mala fue la sorpresa al descubrir que se volvía a tratar de conglomerado, que por si no lo he dicho ya, lo repito, ODIO EL CONGLOMERADO, pero por lo menos éste no se rompía a cachos cada vez que lo mirabas como ocurría con el de Igatú. La verdad es que los bloques eran muy buenos. Ésta peña se puso con un blocazo desplomado increíble, con movimientos bastante duros con la dificultad añadida del calor y la humedad. Dejaron abierto un 7b+ precioso y un 7c de entrada apretada que me habría encantado probar si no hubiera sido por los mosquitos, el calor, la papa que llevaba y el bajón que le dio al personal cuando dieron las 6 de la mañana. Roger que se había dado un baño para espabilarse, se quedó dormido en la arena de la playa, Danicinho y Peinado sucumbieron encima de los crashpad y yo que ya me había hecho todos los bloques fáciles de alrededor también comencé a quedarme sobado y decidimos hacer una retirada a tiempo, antes de que saliera el sol abrasador de la mañana.





A partir de aqui para Roger y para mi se acabó el escalar, con la motivación por los suelos, más flojos que ná y muertos de calor, decidimos hacer más turisteo, conocer todos lo bares de Lençois y disfrutar de los últimos días que nos quedaban juntos en Brasil. Hicimos una excursión con la galera a las cascadas más conocidas de los alrededores y a visitar el lugar que tiene las mejores vistas del parque, un paisaje increíble donde perderse con la imaginación y viajar por los rincones más recónditos de la serenidad, jajajaja!!















Después de un buen desayuno en Lençois, nos fuimos a darnos un baño a las cachoeiras, con bastante poco tiempo, pues queríamos ir a ver la puesta de sol en la postal típica del Parque Nacional de Chapada Diamantina, el Morro do Pai Inácio... IRADO!!! como dicen aqui!!!!









Llegada al Morro do Pai Inácio.







Aprobeché para grabarle un micro-spot a Pedro para ADRENA, su tienda de material de escalada, y la verdad, creo que puede quedar bastante guapa!!!
















Vista aerea del "Gran Cañon Braisleiro".

Como despedida del viaje, pues Roger y yo nos volvíamos antes para BH, nos fuimos a la inauguración de un festival de musica llamado SONORAMA o algo así, que se celebra todos los años en Lençois y como nos dijeron, participan todos los artistas que están pasando en ese momentos por la zona, con algunos invitados especiales y unas instalaciones increíbles, situado en una especie de socarral en medio de la mata, surcado por grietas gigantes en la tierra donde se monta la Rave o en el exterior, llamado el sector de la Luna, debido al color blanco de la tierra, donde dos carpas albergaban los otros dos espacios dedicados a conciertos y talleres de yoga, etc...













y para terminar el viaje.........27 horas de autobús, cruzar 2 estados, más de 1500km y unas ganas increíbles de volver a este sito tan mágico.
Gracias a todos los que han hecho posible este viaje tan bueno y un abrazo a todos los que hemos ido conociendo a lo largo de estos días, tanto en Igatú, Mucugé y Lençois, sin duda volveremos a vernos por esos lares.

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